Cáncer infantil en RD: más niños sobreviven, pero el reto es diagnosticar a tiempo

La supervivencia infantil al cáncer ha pasado del 20-30% a más del 60% en algunos centros, pero la radiooncóloga Tomanna Peña advierte que el reto ahora es llegar a tiempo.
Santo Domingo, RD.- La República Dominicana ha logrado avances importantes en la atención del cáncer infantil: la supervivencia pasó de entre 20% y 30% hace una década a más del 60% en algunos centros especializados, según datos comunicados por el Ministerio de Salud Pública. Para la doctora Tomanna Peña, radiooncóloga del Centro de Radioterapia Integral (RADONIC), el siguiente gran paso es que los niños con signos de alarma lleguen rápido al diagnóstico y al tratamiento adecuado.

“Si tuviera que escoger una sola prioridad para República Dominicana, escogería reducir al máximo el tiempo entre la aparición de los primeros signos de alarma y el inicio del tratamiento especializado”, afirma Peña.
La especialista explica que el cáncer infantil requiere un abordaje multidisciplinario y que la evolución de los tratamientos ha permitido no solo aumentar las posibilidades de curación, sino también reducir las secuelas que pueden aparecer años después. “En oncología pediátrica moderna, curar ya no es suficiente, debemos curar al niño y proteger al adulto en el que se convertirá”, señala.
Más precisión, menos daño
La radioterapia moderna utiliza herramientas como la planificación tridimensional, IMRT, VMAT e IGRT, que dirigen la radiación con más precisión hacia el tumor y reducen la exposición de los tejidos sanos. Esto es especialmente importante en los niños, cuyos órganos todavía están en desarrollo. En determinados casos, la protonterapia puede disminuir aún más la dosis en tejidos normales, aunque su uso debe evaluarse de forma individual.
El país cuenta con el Plan Estratégico Nacional de Cáncer Infantil 2023-2030, orientado a mejorar la supervivencia y la calidad de vida de niños y adolescentes con la enfermedad. Para Peña, seguir mejorando exige reducir las brechas de acceso al diagnóstico, los medicamentos, la tecnología y la atención especializada.
“El objetivo de la radioterapia pediátrica moderna puede resumirse en una frase: tratar mejor el tumor y tratar menos al niño que no tiene cáncer”, concluye.



