Del Louvre a la sala: The Frame de Samsung convierte el televisor en una galería para los niños

La propuesta de Samsung: usar la pantalla apagada como un cuadro que cambia y abrir conversaciones sobre arte en familia.
Santo Domingo, RD.- El arte no tiene por qué esperar a la visita al museo. Esa es la idea con la que Samsung presenta el Modo Arte de The Frame, su televisor pensado para colgarse como un cuadro, como una herramienta para que los niños convivan con obras maestras en la sala de su casa.
Según la marca, cuando el arte forma parte del entorno deja de ser algo lejano y se vuelve conversación. No hacen falta lecciones técnicas: basta con mirar una pintura con los hijos y preguntarles qué ven, o dejar que inventen sus propias historias a partir de ella, un ejercicio que ayuda a desarrollar la empatía y la imaginación.

Una galería que cambia
Con el Modo Arte, la pantalla que antes era simplemente un televisor apagado muestra obras icónicas con una textura que invita a acercarse a ver la pincelada y sin reflejos que distraigan. A través de la Art Store, integrada en el televisor, la familia puede pasar de piezas de las galerías del Louvre a obras de artistas contemporáneos. Un día pueden desayunar con los paisajes de Monet y al siguiente merendar con las formas abstractas de Kandinsky.

Felipe Rabat, vicepresidente de Samsung para Centroamérica y el Caribe, explicó: «Queremos que el arte deje de ser algo estático para convertirse en una experiencia compartida. Al integrar piezas de museos internacionales en el corazón del hogar de forma tan orgánica a través de The Frame, permitimos que los niños desarrollen una conexión genuina con la creatividad desde sus primeros años».
Ideas para el ritual familiar
La marca sugiere convertir la experiencia en un pequeño ritual: elegir juntos la «obra de la semana», comentar qué emociones transmite o intentar recrear sus colores con crayones en la mesa del comedor. Además de estimular la creatividad, esos momentos se convierten en recuerdos compartidos y en una pausa dentro de la rutina.
Al final, despertar la sensibilidad artística de los hijos tiene más que ver con la intención que con grandes esfuerzos: una ventana abierta al color y una pregunta curiosa pueden ser el punto de partida.



