La princesa María Inmaculada de Liechtenstein se casa en Viena con el georgiano Zurab Dzidziguri

La princesa de 34 años, sobrina del príncipe Hans-Adam II y hermana del conde de París, dio el «sí» a su prometido georgiano en una ceremonia ortodoxa, con una tiara de turquesas de 1926.
Viena, Austria.- La realeza europea tuvo boda el fin de semana. Según ¡HOLA!, la princesa María Inmaculada de Liechtenstein, de 34 años, se casó el sábado 31 de octubre en Viena con el georgiano Zurab Dzidziguri, en una ceremonia celebrada por el rito cristiano ortodoxo. El compromiso no se había hecho público hasta el día de la boda.
La noticia la dio la hermana del novio, la princesa Kristine de Bagration-Mukhrani, miembro de la familia real de Georgia: «Mi hermano Zurab y la princesa María-Inmaculada de Liechtenstein se han casado», escribió. Para ella, la boda se convirtió en «un encuentro simbólico entre las culturas, las tradiciones y los valores familiares georgianos y europeos».
Quiénes son los novios
María Inmaculada, a quien llaman «Lata», es la segunda hija del príncipe Gundakar de Liechtenstein y de la princesa María de Orleans, y hermana del príncipe Juan, conde de París y jefe de la casa real francesa. Vive y trabaja en Tiflis, la capital de Georgia, para la consultora PMCG, y fundó allí una agencia de viajes de lujo, Serene Caucasus Travels.
Zurab Dzidziguri trabaja en la gestión de proyectos de innovación. La pareja se conoció en Tiflis: la princesa visitó Georgia por primera vez en 2021 y, según la hermana del novio, la relación empezó hace unos cinco años.
Como mandan las normas dinásticas de la casa de Liechtenstein, el novio se reunió con el príncipe Hans-Adam II, tío de la novia, que dio su consentimiento formal. La unión recibió además la bendición del católicos-patriarca Shio III, cabeza de la Iglesia ortodoxa georgiana.
La tiara del Pavo Real y la chokha
Para el gran día, la novia lució la tiara «Pavo Real», una pieza de turquesas y diamantes creada en 1926 que perteneció a la casa principesca de Thurn und Taxis, la familia de su abuela paterna. El novio llevó la chokha, el traje tradicional georgiano, con las cartucheras cruzadas sobre el pecho.
Según ¡HOLA!, a la boda asistieron miembros de la realeza y familiares de distintos países de Europa. La princesa Kristine cerró su mensaje con un refrán georgiano: «Allí donde te lleve tu destino, tus pies te guiarán hasta allí».
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