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Para la década de los años 90’s, Randy Morales y Carlos Toledo eran dos jóvenes apasionado…

Por Flow Magazine RD Sin comentarios 2 min de lectura

Para la década de los años 90’s, Randy Morales y Carlos Toledo eran dos jóvenes apasionados que a través del deporte no tradicional sobre sus bicicletas BMX, lograban deleitar al público que en diversos lugares se detenían a admirar sus exhibiciones de BMX Flatland. Tanto Randy como Carlos, además de involucrarse fervientemente en competencias de dicha modalidad, se presentaban de manera separada en distintos desfiles, eventos y actividades de recreación, mostrando trucos y maniobras que sin duda alguna atraían la atención de los presentes, en su mayoría la juventud que asistía para verles.
A través de los años, y con un análisis muy peculiar de la respuesta y contacto que se lograba con la juventud a través de las innumerables exhibiciones que realizaban sobre sus bicicletas, Morales y Toledo se unen para dar inicio a un interesante proyecto que denominaron "Fantasías Sobre Ruedas".
Carlos Toledo nos comenta: "Al llegar de los Estados Unidos en el 1997 comencé a presentarme en diferentes partes de la isla observando como los jóvenes aceptaban este deporte como una forma de agotar sus energías en algo positivo." Fantasía Sobre Ruedas es el nombre de las diferentes exhibiciones que realizan estos dos reconocidos atletas en todo el territorio de la isla de Puerto Rico a través de los campamentos de verano y las escuelas. El objetivo principal es llevar el mensaje a la juventud de alejarse de las drogas y el alcohol, plantear la problemática de esos vicios y la manera de cómo estos afectan a los jóvenes.
Hasta el día de hoy, Fantasías Sobre Ruedas ha llegado a un total de 4,000 niños y jóvenes de diferentes edades y clases sociales de todo Puerto Rico y se siguen programando innumerables exhibiciones en otros territorios. Este fue el caso de su visita a nuestro país en el Fin de Semana por la Vida, que realiza cada año la Fundación Mir, en La Romana. La exhibición se realizó en las instalaciones del Campo Nueva Esperanza, que alberga a niños que viven en condiciones especiales, huérfanos, de la calle o de familias muy pobres y que tiene como objetivo principal contribuir al mejoramiento de su estilo de vida y evitar la delincuencia juvenil.