Carlota Casiraghi habla de la muerte de su padre y de Grace Kelly en la televisión italiana

La hija de Carolina de Mónaco contó que escribía cartas a su padre fallecido y que la pérdida la obligó a preguntarse por el sentido de la vida.
Milán, Italia.- Carlota Casiraghi, nieta de Grace Kelly y de Rainiero III, se sentó el domingo 25 de octubre en el plató de Che Tempo Che Fa, el programa de Fabio Fazio que transmite el canal NOVE, para presentar en Italia su libro La Crepa («La grieta»), una reflexión sobre la vulnerabilidad humana. En la conversación, recogida por ¡HOLA!, habló como pocas veces de su padre.
Casiraghi tenía cuatro años cuando murió su padre, Stefano Casiraghi. Perder a un padre tan temprano, explicó, «te obliga a cuestionar el sentido de la vida». La lectura y la escritura fueron su refugio: a los 11 años le escribía cartas a su padre y llevaba un diario para los momentos difíciles. Cuando ve fotos de esa época, dijo, se reconoce como una niña seria, preocupada y triste.

El parecido con Grace Kelly
Su abuela murió en 1982, cuatro años antes de que ella naciera. Casiraghi contó que ha visto todas sus películas y que le parecen extraordinarias, aunque no puede hablar de ella desde la experiencia. Cuando Fazio le recordó que su madre, la princesa Carolina, ha señalado un parecido de carácter entre ambas, respondió con humor: «Si ella lo dice, será verdad».
Alternó el italiano y el francés durante la entrevista y explicó por qué se siente en casa en Italia: «El italiano es la lengua de mi padre, de mi familia».
Lagerfeld, la Sorbona y los jóvenes
La escritora recordó a Karl Lagerfeld, amigo de la familia, que le enviaba libros cada mes cuando era niña y la animaba a estudiar. Empezó a escribir mucho antes de estudiar Filosofía en la Sorbona, sobre todo cuando sentía rabia o injusticia, y lamentó que su interés por la literatura y la filosofía haya quedado a la sombra de su apellido. No niega sus privilegios, pero dijo que no piensa a diario en ser una Grimaldi.
Desde hace cuatro años, Casiraghi participa en un grupo terapéutico de neuropsiquiatría infantil con jóvenes que tienen trastornos de la conducta alimentaria, en el que usa la literatura y la filosofía para hablar del cuerpo, las emociones y la identidad. También comparó su libro con la equitación, su otra gran pasión: montar a caballo, dijo, es aceptar las caídas y saber que no se puede controlar todo.



