Mako de Japón cumple cinco años de casada con la nueva ley imperial ya en vigor

La exprincesa renunció a su título para casarse con Kei Komuro. Desde este fin de semana, la ley japonesa ya no obliga a las princesas a hacerlo.
Tokio, Japón.- Mako Komuro, sobrina del emperador Naruhito, cumple este lunes 26 de octubre cinco años de casada con Kei Komuro. El aniversario coincide con un cambio histórico: según ¡HOLA!, el sábado 24 de octubre entró en vigor la reforma de la Ley de la Casa Imperial que permite a las mujeres de la familia imperial conservar su estatus después de casarse con alguien que no pertenece a la realeza.
Hasta ahora, casarse con un plebeyo significaba perder automáticamente la condición de miembro de la familia imperial. Eso fue lo que le pasó a Mako en 2021.

Una boda sin carruajes
La pareja se comprometió en 2017 y la boda estaba prevista para noviembre de 2018, pero se aplazó por una disputa económica entre la madre de Kei Komuro y una antigua pareja suya, por un dinero que una parte consideraba un regalo y la otra un préstamo. En 2020, el príncipe heredero Akishino, padre de Mako, aprobó el enlace con la condición de que se resolviera ese asunto.
El 26 de octubre de 2021 se casaron en una ceremonia civil discreta, sin carruajes, sin rito imperial y sin trajes ceremoniales. Mako, que llegó a sufrir estrés postraumático por la presión mediática, renunció además a la compensación económica que reciben las princesas al dejar la familia, a su tiara de diamantes y a las joyas imperiales. Hoy la pareja vive en Nueva York, con una vida discreta centrada en sus carreras.
Lo que cambia la reforma
El Parlamento japonés aprobó la reforma el 17 de julio de 2026. Las princesas que se casen podrán seguir en la familia imperial, aunque sus esposos e hijos quedarán fuera, porque las mujeres no tienen derechos de sucesión y no pueden transmitirlos. ¡HOLA! la describe como una medida excepcional que no se aplicará a la siguiente generación.
Si Mako se casara hoy, apunta la revista, podría elegir quedarse en la casa imperial. La ley, sin embargo, todavía no se ha aplicado en la práctica, y quedan dudas sobre las funciones públicas que tendrían estas princesas, el papel de sus maridos y cuánta autonomía conservarían.



